La Inteligencia Artificial (IA) es una tecnología que forma parte del presente y seguirá impactándonos en el futuro. Ella ofrece oportunidades y beneficios, pero también muchos desafíos y riesgos. En el mundo de la gastronomía, el aprovechamiento de esta tecnología abarca distintas áreas: el desarrollo de plataformas que abren puertas a la creación de nuevos sabores y recetas; procesos de logística más ajustados al control de inventarios, gestión de reservas, y así muchos más espacios. Pero hay un área interesante de explorar que afecta a los creativos de imágenes y fotógrafos de alimentos: las imágenes creadas por la IA.




Para un pequeño emprendedor, un cocinero o chef en sus comienzos, una publicación digital o física puede implicar un ahorro significativo en honorarios de fotógrafos especializados o la producción propia de recetas (compra de materia prima, horas de cocción y utilería para la producción fotográfica); sin embargo, entra en juego la ética y el respeto a la gastronomía verdadera: mostrar el resultado final real de un trabajo de cocina.
Las fotos que acompañan a este texto fueron creada con IA. La idea era crear una imagen de un plato para un desayuno o un brunch. El resultado es un tanto aceptable, pero no es una producción propia. La inversión económica fue de cero dólares, más allá del uso de la web. Si quisiéramos, publicaríamos la receta completa, los ingredientes y el proceso total de preparación, y así se podría producir un recetario y publicar un libro de desayunos y brunch. Las preguntas que dejamos en el aire tendrán distintas respuestas y serán puntos de discusión en una sobremesa: ¿Es legal? ¿De quiénes son los derechos de autor? ¿Es un trabajo original e inédito?
Los leo en los comentarios.
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