De norte a sur, hay sabores y costumbres que nos unen. Hablemos de lo que compartimos… y cocinamos juntos.
Hoy me levanté pensando en cómo comemos los latinos. ¿Será que compartimos algo más que el idioma y la música? ¿Habrá algo en nuestros hábitos alimenticios que nos una desde el Río Grande hasta la Patagonia… y más allá, cruzando a esos rincones de EE. UU. donde la comunidad latina florece?
La respuesta es sí. Aunque nuestros sazones cambian con el clima y la historia, hay ciertos sabores e ingredientes que atraviesan fronteras y crean una sensación de familiaridad y unión. Uno de ellos es el maíz, un elemento central en muchas culturas desde México hasta Argentina, presente en tortillas, arepas, tamales y humitas. También están el cilantro y el ají, que aportan frescura y picante a platos en toda la región. No podemos olvidar los frijoles, el arroz y las diversas formas de cocinar carne, que nos conectan a través de sabores reconfortantes y tradicionales.
Los dulces también nos unen: el dulce de leche o cajeta es una delicia compartida, y el uso de coco, piloncillo o panela en postres también es común en varios países. A pesar de las diferencias, lo que más une a los latinos en la mesa es la calidez con la que compartimos la comida. Aunque comer no es solo alimentarse, sino celebrar, reunirse y crear memorias, hay cambios de generación en generación tanto en gustos como en la forma de aproximación a la comida.
Millennials y Gen Z
Característica: etiquetas limpias y bocados con propósito
Las generaciones más jóvenes están marcando el rumbo. En América Latina, 8 de cada 10 Millennials y Gen Z revisan etiquetas, buscan ingredientes que entienden y eligen snacks que les den energía real.
¿Snacking saludable? ¡Totalmente sí! Un 18 % ya lo hace fuera de casa, y muchos (27–28 %) admiten que lo hacen para aliviar el estrés.
En EE. UU., el 54 % de la población ha seguido una dieta el último año. ¿Y quiénes lideran? Estas dos generaciones, que conocen MyPlate, la guía de porciones equilibradas, y no temen probar nuevas formas de comer mejor.
Mujeres entre los 40 y los 60
Características: sabiduría nutritiva y snacks con intención
Este grupo, al que también pertenezco con orgullo (me pasé por dos años, pero nadie lo va a notar 😂), ha aprendido a comer mejor no por moda, sino por experiencia. Las mujeres maduras son más propensas a seguir pautas saludables, priorizando alimentos frescos, bajos en azúcar y altos en proteína.
En EE. UU., consumen más comida rápida como snack que los hombres, pero no es por descuido: es por logística. Así que si un snack es práctico y nutritivo, ¡entra directo al bolso!
Hombres latinos: hambre real, soluciones reales
A los hombres de nuestra comunidad también hay que hablarles de comida real. Son prácticos y buscan saciedad. Un dato: 48,3 % eligen comida rápida al mediodía, pero también leen etiquetas y están cada vez más conscientes de lo que comen.
¿La clave?
Conectar salud con energía, sabor y practicidad. ¡Nada de sermones, solo buena comida con propósito!
Y como es viernes, traigo tres ideas reales para un fin de semana sabroso
#1. Arepas rellenas surtidas

Receta #2. parrilla atrevida

Receta #3. Postre requete latino: Arroz con leche
Dulce, cremoso y sin culpa (bendita culpa latina, cristiana y femenina).

¿Y ahora qué?
Este fin de semana, prueba una de estas tres propuestas. No importa si estás en Nueva York, Caracas, Ciudad de México, Santiago, Buenos Aires, o en una ciudad pequeña de Italia como yo. Hazla tuya. Reinventa un sabor, comparte con alguien, escucha tu hambre y tu cuerpo.
Y si te animas, escríbeme contándome cómo te fue.
Te leo el próximo viernes con más historias, más sazón… y más ganas de transformar lo cotidiano en extraordinario.
Si crees que haya alguien interesado en este tema, compártelo para que no se lo pierda.
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