Vivo en la costa oeste de Calabria, con vista al mar y algunas islas sicilianas cuando el tiempo lo permite. Una de ellas es la que se ve siempre, y ha estado en mi memoria como si fuese obligatorio tenerla presente. Me refiero específicamente a Estrómboli (Stromboli), la isla más septentrional de todas las que conforman el archipiélago volcánico situado en el mar Tirreno, y son parte del territorio siciliano.
Durante años, vi Stromboli desde la distancia, desde el lungomare de Amantea, la parte alta del centro histórico o desde la orilla de la playa…hasta el miércoles.

Tomamos el ferry en el puerto de Tropea, así que nos esperaban algo más de dos horas de navegación hasta la primera parada: Vulcano. El viaje tenía prevista tres visitas en total: Vulcano, Lipari y Stromboli, es ese orden. Hoy les muestro lo que comimos en Lipari y algunas imágenes de Stromboli. En mi cuenta de Instagram les dejo las imágenes y el texto de la visita a Vulcano.
Al llegar a Lipari, la isla más poblada de todas, con casi 11.000 habitantes, estábamos a punto de desfallecer del hambre, así que nos paramos en un lugar cerca del puerto y pedimos dos maravillas típicas de la cocina siciliana: arancini y cannoli; y una de la cocina napolitana, aunque muy popular también en Sicilia: cuoppo di pesce (copa de pescados surtidos).
El arancino era de ragú, y aunque estaba delicioso de sabor, el centro estaba un poco tibio. Esto ocurre cuando la fritura no llega a su mejor punto y deja el centro frío o tibio. En cambio, el cannolo estaba perfecto: textura, sabor, temperatura… La mitad era con sabor a pistacho y la otra mitad de nueces. El sabor de la ricota de cabra estaba presente y su suavidad hacia sentir una nube en el paladar.
La copa de pescados surtidos en su punto: surtido, bien frito y fresco. Me hubiese comido kilos y kilos…
Después de caminar un rato y antes de tomar el ferry para llegar a la última parada, Stromboli, probamos una granita de fresas, que comí con precaución y poco a poco, porque el calor era tan fuerte que me dio miedo sentir el brain freeze, que suele ser fastidioso. La clásica granita siciliana es de limón, pero se había agotado.
Lipari, además de ser la más poblada, es hermosa y su gente muy amable. En época de verano, junto a Panarea, recibe miles de turistas, pero sobre todo celebrities. Volvería a ir para pasar unos días.
¡Y llegamos a Stromboli! Grande, casi despoblada y la más lejana de todas las islas. Recorrer sus calles empinadas fue un gusto, por su belleza, colores e historia. Tiene tres cráteres activos en la cumbre, y una característica geológica significativa: una gran depresión en forma de herradura generada en los últimos 13.000 años por varios colapsos en la cara noroeste del cono. Por ella descienden hasta el mar los bloques de lava y fuego después de cada una de las frecuentes explosiones. Mientras llegábamos hubo una pequeña, como pueden ver en la foto.

Sin embargo, nuestra misión no era visitar ninguna cumbre, tal solo queríamos visitar el lugar. Es un pueblo hermoso, más de lo que pensaba, y tiene muchas callejuelas que llevan a la cima donde está la iglesia, y regala unas vistas espectaculares. Desde allí, se puede observar mejor una parte del pueblo ya que está dividido en dos. Nosotros nos quedamos cerca del puerto, así que la otra parte la vimos desde el ferry. Supongo que su característica volcánica no permite un mayor desarrollo urbanístico.

La visita terminó cerca de las seis de la tarde para volver a Tropea cerca de las nueve. El retorno es bastante largo, pero al igual que la mañana, el mar nos regaló una navegación perfecta.

¡Feliz fin de semana!
Cinzia
Descubre más desde Pomodoro Food
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.