¿Alquilaremos el próximo año? Ya veremos
Si hay algo que amo de vivir aquí, es la ubicación de mi casa. No hay actividad social, recreativa, política o religiosa que no se manifieste en este Corso. También tiene su lado oscuro: en verano, por ejemplo, los conciertos también se dan aquí y no paran hasta entrada la madrugada (con la dosis de calor respectiva). Pero volvamos a la Semana Santa, que el clima ha sido bastante benévolo.

Las bandas se preparan frente a su respectiva figura religiosa y esperan a los feligreses que los acompañan con cánticos y música sacra.

El paso de la Virgen La Dolorosa es impresionante. Pocas veces me puedo emocionar tanto como cuando se para frente al balcón. Hay una fuerza en la devoción de los feligreses que resulta difícil no sentirla.

Para cerrar la procesión, se espera a que todos lleguen a sus puestos y se da inicio a la misa. Luego los rezos y los cánticos. Y desde el balcón, observo la emoción en los rostros de los más jóvenes, que deja una estela de serenidad que sorprende a los mayores. Tal vez porque estos últimos van a misa y los más jóvenes comparten su fe en la calle.

Feliz Semana Santa.
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