Boletín #33 | De ahora en adelante: descansos premeditados

y otras estrategias más para llegar a fin de año

Comenzar de nuevo después de una pausa

Se acaba el mes de agosto y, sin embargo, la mente y el cuerpo piden más descanso. Mientras tanto, una parte del cerebro comienza a fabricar «ideas»: ¿No crees que se fue año? Es momento de trabajar más duro, ¿lo sabes? ¿A dónde vas a llegar trabajando a ese ritmo? ¡Yo creo que estás muy lenta!…
Y así comienza lo que yo llamo el pensamiento de la inquilina. Estos pensamientos son devastadores si no le ponemos freno a tiempo. A veces es el discurso interno de un cerebro acostumbrado a hacer y hacer sin parar. Asume la pausa como un descontrol. Si tu mente no está acostumbrada a tener espacios libres -porque es necesario tenerlos si quieres seguir adelante-, te va a traicionar con pensamientos de ese tipo.

Me ha costado mucho aceptar que había olvidado «cómo descansar«, me refiero a descansar en serio: dejar en paz el computador los fines de semana, dejar el celular por varias horas mientras estoy escribiendo o analizando estadísticas, ver varios capítulos de una serie en Netflix sin pensar en más nada… Cuesta mucho, pero no es imposible. Me he llenado de paciencia conmigo misma. Me he prometido hacer las cosas con más lentitud o, más bien, hacer menos tareas optimizando el tiempo. No seguir con la confusión entre lo importante, lo urgente y lo rutinario. La bendita prisa de terminar todas las tareas el mismo día, a la misma hora y estar en todas partes es cosa de locos… (Lo digo en serio, palabra de loca 😂). Pero he ido cambiando en la medida de mis posibilidades. Este año he avanzado muchísimo.

El resultado inicial de mi auto-terapia es que logré llegar (casi) a septiembre con el pódcast andando, la segunda temporada en producción y edición, el libro en fase de diseño y la página web en remodelación… ¿Gracias a quién? Al permiso que me di para descansar mentalmente. Una tarea que ya tengo como rutina tanto al despertarme como al acostarme.

La sensación de tener -con frecuencia- la mente nublada puede ser indicio de que algo anda mal, y si sientes que estás en esa etapa te recomiendo que pares, que te detengas y observes con la mayor frialdad posible qué has hecho para sentirte así. En la medida de tus posibilidades, aíslate un par de horas si es necesario para analizar tu rutina, tus pensamientos más frecuentes y a quién tienes alrededor que te pueda decir cómo te ves en tu día a día.

Yo llegué así a Italia, pero no me había dado cuenta. La presión mental fue bajando y descansando hasta ahora con más altos que bajos. ¡Y me doy un besote yo misma por ese logro!


¿Qué hacer cuándo estás así?

Dormir
Lavar el carro
Pasear solo
Pasear al perro
Ir a terapia
Comer con un amigo / familia / compañero
o
Ver televisión / serie / película / el cielo

¿Qué hice el fin de semana?

Fui a ver el cielo. La Luna Nueva del sábado invitaba a ver el cielo desde una montaña donde la luz de la ciudad no fastidiara. Y eso hicimos. Primero fuimos a comer y luego a ver el cielo, y con la maravillosa explicación del profesor Flavio Perri, exvicepresidente de la Agencia Espacial de Italia y originario de Amantea, nos mostró algunas estrellas para mí desconocidas y también nos habló de la galaxia Andrómeda, que no pudimos ver bien del todo por culpa de algunas nubes.

Aquí les dejo algunas imágenes de lo que comimos y del cielo de esa noche.

Valió la pena la salida: por la compañía, por la comida, por la montaña y por los 16° de temperatura…

Nos vemos el próximo lunes…


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