Un bello Carnaval, dos pequeños antojos y una gran pena
Esta semana me salté la publicación de dos artículos. Los tengo preparados desde la semana pasada, pero desde el lunes y martes de Carnaval, el tiempo invitaba a disfrutarlo en la calle y tomar fotos y, la verdad, ¡descansé sin remordimiento!
¡Llegó el Carnaval!
El Carnaval estuvo alegre y ruidoso, hubo mucha gente y se unieron visitantes de los pueblos vecinos. El gozo en la calle y alrededor de las carrozas era contagioso. Aquí en mi pueblo, la celebración del carnaval y la construcción de las carrozas pertenecen al ámbito privado. Como pasa en muchos países, las crisis políticas afectan a los habitantes más que a los dirigentes, y esta parte del mundo no es ni será la excepción. No sé cuántas eran, pero eran hermosas, tal como lo ven en las fotos.
¡Y llegó la comida!
Además de la salida a la calle a pasear y disfrutar, aquí el martes se hace la famosa Frittata di Carnevale. En mi casa la haremos este domingo, pero fuimos a probarla a casa de una prima. Hizo dos tipos: la clásica y la vegetariana.

Si les digo que yo amo esta tortilla de pasta es poco, me parece que es uno de los platos rústicos más apetitosos del mundo; les voy a pasar la receta en estos días para que puedan replicarla en sus casas, aunque estoy consciente que lleva productos locales, preguntaré por los productos sustitutos para los que estén fuera de Italia.
La frittata vegetariana fue la sorpresa, porque si hay algo difícil en la cocina es darle sabor a un plato como este, solo con vegetales. Su sabor era poliédrico: delicado y sustancioso, con sabores fuertes como el del guisante y la alcachofa.

Y no podían faltar los dulces. Dos clásicos: crostata di ciliegie (a la izquierda) y chiacchiere (a la derecha).
El miércoles tenía abierto los borradores de los artículos, la cabeza llena de ideas (aunque todas están anotadas en mi calendario editorial), pero tuve que atender una solicitud para revisar unos textos, así que pasé todo el día entre revisiones y presupuestos.
El jueves despertamos con una mala noticia: murió una gran amiga de la familia, nuestra querida Gochita, Leicy. La noticia no nos cayó de sorpresa, pero fue y es difícil digerirla. Hay gente que no merece morir por enfermedades atroces, y menos cuando alguien como ella dio tanto a su familia y amigos. Descansa en paz, Leicy, lo mereces.
Después de un evento así hay que reiniciarse, así que recurrí a dos de mis terapias favoritas para estos casos de “alma arrugada”: caminar y ver una serie o película. Antes de regresar a casa me encontré con este hermoso paisaje.

¿Y tú? ¿Qué haces para pasar un mal rato emocional? ¿Te tomas el espacio para vivir ese momento?
¿Qué sigue?
Publicar los dos artículos pautados para esta semana.
Preparar una entrevista a dos paisanos venezolanos para conocer a fondo cómo fabrican y distribuyen su chocolate venezolano producido en Italia.
Dar los últimos retoques a un ebook gratis y descargable (Inspirado en la llamada desesperada de una amiga que no se le da muy bien la cocina, y está aburrida de comer lo mismo todos los días). Le preparé un menú para quince días (almuerzos e ideas para las cenas). Son para ella y su marido, ambos enemigos de la cocina, pero de buen paladar.
¡Feliz inicio de semana y nos vemos en la próxima entrega!
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