La gastronomía sostenible se impone cada vez más
Ayer, mientras buscaba una receta para saber qué hacer con las cáscaras de naranjas que no fuese la clásica ralladura o cáscara confitada, me encontré con un artículo sobre el restaurante Baldío, en Ciudad de México, que ha eliminado muchos cubos de basura de su cocina, reutilizando cada ingrediente al máximo y evitando los plásticos de un solo uso. En el artículo que leí, y en su cuenta de Instagram, se puede percibir un concepto interesante sobre el consumo de productos locales y la producción, por ejemplo, de cáscaras de naranjas en jarabes. (En mi página Pomodoro Food amplío más este tema, en el artículo Transforma tu cocina en un laboratorio creativo).
Aunque parezca ciencia ficción, el cero desperdicio y la sostenibilidad que se imponen cada año en muchos países del mundo, son y serán el caldo de cultivo para nuevas técnicas culinarias, que por cierto no es exclusiva de los grandes restaurantes. En nuestros hogares también pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
¿No lo hacían así nuestras abuelas? ¿Sobraban verduras? Con un poco de imaginación, se convertían en un delicioso caldo, en una salsa innovadora o en una inolvidable tortilla, sobre todo estas últimas, son resultonas como pocas cosas en la cocina; cuando se aprenden a combinar los ingredientes, que en principio pareciera que “no pegan”, descubrimos un mundo nuevo de sabores y texturas.

Estoy segura de que los próximos decenios marcarán una diferencia importante en los menús de los restaurantes y la compra diaria de nuestras casas. Adoptar prácticas sostenibles no solo es bueno para el medio ambiente, sino también para el bolsillo, además, nos obliga a ser más creativos y menos aburridos.
Para nuestro bolsillo, aprovechar al máximo los alimentos significa gastar menos en compras. Para los restaurantes, la reducción de desperdicios se traduce en menores costos operativos y una mayor rentabilidad.
¿Por dónde comenzar? Pequeños pasos, grandes cambios
La gastronomía sostenible no requiere cambios drásticos. Comenzar por acciones sencillas es lo que dicta el sentido común: planificar las comidas, almacenar adecuadamente los alimentos y experimentar con recetas que aprovechen todo el producto. Cada pequeño esfuerzo contribuye a un impacto positivo en el medio ambiente y en nuestra calidad de vida.
Recuerda (aunque te parezca exagerado): Tirar comida en excelente estado es inmoral.
PD: encontré la receta para usar las cáscaras de naranjas: polvo de cáscaras. Lo vi en un video, así que no hay fotos del proceso, pero es el siguiente:

Guardar las cáscaras de naranjas secas limpias (si pueden, déjenlas secar al aire libre). Cuando tengas suficientes cáscaras, pásalas por un procesador hasta hacerlas polvo. Solo de imaginar el olor se me hace agua la boca. Se puede usar para ensaladas, cocinar arroz, carnes… creo que su uso será bastante rentable.
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