Newsletter #15 | Domingo de Ramos, manos en la masa y la primavera en un vivero

¡Hola a todos! Espero que su semana haya sido provechosa como la mía. Estuve de lleno escribiendo y revisando las últimas versiones del libro (todas las semanas repito mi mantra: Tú puedes, Cinzia, tú puedes. Ommm) 😂. Pero eso no fue lo único que pasó, obvio.


Vamos por parte

El índice del libro que les mandé la semana pasada, para tener una opinión de ustedes (llegaron cinco), tuvo cambios profundos. Aparte de este cambio, estuve con la reescritura de dos capítulos (faltan tres más por desarrollar) y la inclusión de algunos tópicos que no quería dejar por fuera.

Me gusta mucho lo que he logrado hasta ahora, sobre todo la construcción de menús de platos verdaderos, que ayudarán a mis lectores a consumir más alimentos reales, poco procesados, y menos alimentos ultraprocesados.

También quiero incluir unas plantillas descargables para que puedan escribir sus propias rutinas semanales y no que acaben comiendo lo mismo por comodidad (yo hacía mucho eso, cuando trabajaba en oficinas, es cómodo, pero muy aburrido). Así que aún tengo mucho trabajo por delante.


Como dulce “aunque no soy dulcera”

Pero no todo es escribir ni chismear, siempre hay espacio para meterme en la cocina de otros. Una prima me llamó para saber si quería ver (y ayudar a) hacer unos dulces típicos calabreses que se hacen en la Semana Santa: pizzi ccu niebita (o pizzi ccu niebiti – lo lamento, este nombre no tiene una escritura ni traducción exacta, pero es algo parecido a “pedazo [de algo] con nieve”. Lo más importante es cómo saben, por supuesto. Ayudé, tomé fotos y me comí tres esa tarde, TRES. Menos mal que son delgados y yo hago ejercicios casi todos los días. ¡Quedaron espectaculares!

Aclaratoria del subtítulo:
Es cierto, "...no soy dulcera", pero en Italia esas comillas se debilitan ante los dulces caseros, y creo saber por qué. La cantidad de azúcar que se usa en Italia con respecto a cualquier dulce latinoamericano, ni hablar en Los Estados Unidos, es bastante inferior. Los dulces caseros no empalagan y tampoco dejan esa sensación de peso en el estómago. 

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